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Viuda del Golf

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La verdad detrás del mito.

Saben como se le conoce coloquialmente a la esposa de un golfista? … Viuda del Golf!

Una famosa cita del Golf dice… Cuando me muera, entiérrenme en el campo de golf, así mi esposo me visitara.

Yo siempre relacione al Golf con señores mayores que visten ropa chistosa. Pero un día mi esposo comenzó a hablar más y más seguido sobre Golf.

Mi esposo se podría decir es un hombre bastante alto al cual siempre le gusto el basketball, así que la simple idea de imaginarlo jugando Golf era imposible.

Pasaron algunos meses y este asunto del Golf simplemente seguía creciendo. “Tiger Woods esto…Lorena Ochoa aquello”. Hora tras hora jugando golf en su PSP, y fue ahí cuando empecé a sospecharlo. Ahí estaban todas las señales! Era tan obvio pero yo no quería aceptarlo. El proceso de convertirme en una viuda del golf había empezado.

 

Horrooooor!!! Todas esas espeluznantes historias sobre esposos que desaparecen del amanecer al anochecer me llegaron de golpe y simplemente entre en pánico! Hasta trate de hacerlo jurar sobre su balón oficial de la NBA que no seria un golfista; “Oh! San Michael Jordan, ruega por nosotros… Nada! Resulta de tal suerte que Jordan tiene su propio torneo de golf.

 

Tonta! Rogué por ayuda al ídolo equivocado!!!

Grip… Birdie… Boogie… Eagle… Drive… Green?!?!? No, esos no son colores, ni movimientos de baile; no son ni siquiera algún tipo de ave. Estas palabras empezaron a formar cada ves mas parte de nuestras conversaciones diarias. El golf era oficialmente el tercer miembro de nuestro matrimonio.

Como fue que supere el golf? Bueno, tengo que ser honesta, no fue nada fácil y pase por los famosos cuatro pasos:

Negación… “Nooooo! El nunca jugaría golf, un deporte tan snob, jamás!”

Ira… “Odio el golf! Maldito deporte afeminado… que ni siquiera es un DEPORTE!”

Depresión… “Es mas el tiempo que pasa viendo el Golf Channel que hablando conmigo!”

 

Y finalmente, aceptación… “Soy una viuda del golf.”

 

A estas altura el golf ya no era un opción, era real, tees en los bolsillos, pasto en sus zapatos y el encantador olor del bloqueador solar los viernes por la mañana.Pero no podía conformarme con ser una simple viuda del golf, tenia que hacer algo al respecto, al final decidí que enfrentaría a mi enemigo y lo haría mi aliado.Si, me convertiré en golfista!!!

Cuando le platique mi decisión a mi esposo se emociono tanto! Se le iluminaron los ojos e inmediamente comenzó a planear como seria mi entrenamiento y que equipo seria el más adecuado para que empezara a jugar.

Y que me lleva de compras!!! A que mujer no le encanta ir de compras?!?!? Me compro de todo – zapatos, guantes, pantalones, playeras, gorras, head covers y claro esta! –mi precioso set de golf rosa!

Así comenzaron las mañanas de golf! Que tan difícil podría ser? –pensé. En mi primer día en el tee de practica tomo este palito de metal llamado “hierro 9” para mi primer swing.

Hice el swing tan fuerte que yo juraba que la bola voló por lo menos 200 yardas… la maldita bola ni siquiera se movió!

Oh-Mi-Dios, que frustración! era como si la bola se burlara de mi, pero no la dejaría ganarme. Así que seguiría intentándolo! Día tras día, ampolla tras ampolla, cuerpo adolorido, tobillo torcidos, mega ardidas por el sol, sudor, deshidratación! Y entonces un buen día, por fin un swing perfecto y un tiro de 100 yardas!!!

Lorena que??? Agárrense! Que aquí viene Adriana López!

La verdad es que las mañanas de Golf se han convertido en la mejor parte de mi día. Compartimos tiempo, diversión y hasta frustración si un tiro sale mal. Aun apesto como golfista, pero me he divertido tanto intentándolo y lo mas importante de todo es que este deporte, el cual odiaba tanto en un principio, me ha dado la oportunidad de demostrarle al amor de mi vida que lo que es importante para el, puede ser importante para mi.

Al final, como Napoleón Hill dijo: Cada adversidad, cada fracaso, cada corazón roto, trae consigo la semilla de un igual o mayor beneficio.